La nueva generación está aquí, abriendo la puerta

VENGO DEL SOL

Flavio M. Cabobianco

Procedencia: La “Fuente” (el sol espiritual)

Misión en la Tierra: Encarnado en su actual cuerpo en Buenos Aires, en 1981, como parte de la generación de los llamados “Nuevos Niños”, cuya tarea es preparatoria para una nueva conciencia, su lenguaje es más bien intelectual.
Aparición pública: Programas de TV en Buenos Aires en 1991 y 1992. Trigueirinho hace una referencia a él y su hermano Marcos en su libro Los Jardineros del Espacio.

Desaparición pública: se dejó de ver en los medios por varios años, presuntamente por decisión de sus padres y propia, en resguardo de su normal desarrollo como persona, ante los inconvenientes que supone estar hablando públicamente de cosas que dificultan el trato de los demás hacia alguien que parece distinto por pensar de tal modo.

Difusión del mensaje: Su libro Vengo del Sol, publicado en aquellos años en Buenos Aires, fue relanzado por editorial Errepar más recientemente y con mayor proyección internacional. Hay ediciones en diversos países e idiomas.
Reaparición Pública: Ya adolescente, en 1996 tuvo una reaparición televisiva invitado a El Show de Cristina, y el periódico Renacer (de Errepar) en febrero de 1997 lo mostró en primera plana en una foto con sus 14 años superpuesta a otra de su niñez, en una nota con sensación de relanzamiento.

Acerca de la nada

“Hay palabras que sólo existen en este planeta tan físi­co, como la palabra nada y la palabra muerte. La palabra `nada´ sola, no puede existir; puede existir nada de algo pe­ro nada de nada no tiene sentido porque siempre existe Dios. Nunca algo de Dios puede rendirse o no existir. Es imposible la nada y también nada es imposible.

Algunas personas creen que con la muerte se acaba to­do. Es cierto que cuando el humano se muere se acaba el cuerpo físico, pero no se muere todo el humano, el alma se va con Dios. Se puede tener un poco de miedo porque es un cambio muy grande dejar de ser físico, pero es como terminar la escuela, y después seguir aprendiendo, ir a otro nivel, o ir a una escuela diferente.

O sea, la muerte, como final de la vida, no existe; la vi­da sigue, de otra manera, seguimos siendo parte de la vida que viene de Dios y que vuelve a Dios.

Conversación con su hermano Marcos

Marcos -Hay muchas clases de vida. Todo tiene vida, porque todo es naturaleza, y la naturaleza está llena de vi­da. Hasta la niebla es algo que vive, tiene algo que hacer. Aunque descienda de las nubes, siempre va a descender de Dios. Todo viene de Dios.

El automóvil, por ejemplo, está hecho de productos químicos, y esos productos químicos los sacaron de fósiles antiguos, sepultados bajo la Tierra por millones de años. El hombre no crea nada, sólo mezcla, todo es una mezcla de cosas sacadas de la naturaleza. Algunas mezclas son malas y peligrosas, son para la guerra; otras son buenas, para ha­cer cosas buenas.
Flavio -(entusiasmado)-¡Claro! Dios creó todas las cosas, todas las cosas son partecitas de Dios, hasta un fan­tasma… Las casas, los autos, la ropa… Todo sale de Dios.

Marcos -(con fastidio)-¡No seas tonto! ¡Te estoy dicien­do que esas cosas las hace el hombre, salen de las mezclas que hace el hombre con las cosas de la naturaleza! ¡Cómo vas a decir que una casa, un auto, una ropa, las hace Dios!
Flavio -(gritando)-¡Dios hizo la forma del ser huma­no y también hizo la forma de todas las cosas que existen! ¡Dios hizo las ideas de las cosas, y sin ideas no hay cosas!

Sobre los números

Flavio -¿Sabes? Ya puedo contar hasta cien. ¿Hasta qué número se puede contar?

Marcos -Se puede contar hasta el infinito. Siempre puedes seguir contando, pero no te alcanza la vida para lle­gar al final de los números…

Flavio -¿Qué números son muy grandes?

Marcos -Bueno, existen los millones, los billones, los trillones… Los trillones tienen un montón de ceros, ni me acuerdo cuántos.

Flavio -¡Algunas calculaciones son terribles!

Marcos -No se dice “calculaciones”; se dice cálculos. Ya te van a enseñar a calcular. En la escuela aprendes a sumar y restar. Pero parece que los números verdaderamen­te importantes son el cero y el uno. De allí salen todos los números.

Flavio -Claro. El uno es la vida. El cero es la nada. El cero es ningún número, es el infinito de los números. Y to­do, el cero y el uno, lo lleno y lo vacío, es Dios.

Fuerzas ocultas

Papá -¿Qué tal, cómo te va en la escuela?

Flavio -¡Bien, bien! ¡Me gusta ir a la escuela! Ya soy un poco mayor en la
Tierra, y tengo que aprender a vivir aquí. En la escuela practico vivir en sociedad. Allí no estoy protegido por ustedes.

Mamá -Pero, ¿tienes algún problema? ¿Cómo te sien­tes con la maestra, con tus compañeros?

Flavio -Me siento bien cuando no hay peleas. No me gusta pelear, pero a veces tengo que defenderme. Me llevo muy bien con Alejandro, que desde hace mucho es mi mejor amigo. Pero ahora tengo más amigos, porque ya tengo más control sobre mi imán del amor y puedo atraer a más niños.

Papá -¿Qué es el imán del amor?

Flavio -Todos tenemos dentro el imán del amor y el imán del odio. El imán del amor atrae a todo lo que tiene amor. Si lo sabemos controlar, el amor rodea al odio como una cápsula. El amor es ordenado, como el conjunto de le­tras y palabras que forman un libro. El odio está todo amontonado, es un lío, está todo mezclado. Una persona es mala cuando se le abre la cápsula del odio, entonces atrae a gente mala y le pasan cosas malas. Por esa atracción del imán del odio, se maltratan, se pelean, tienen esa manera desordenada de quererse.
El amor, en cambio, te da una forma de entender las co­sas, que no es con la mente, es con el corazón. Entonces atraes a gente que también usa el imán del amor. A mí me ayudó a venir el amor de ustedes.

Papá -¿Cómo fue eso?

Flavio -El amor es un canal con la estrella. Los padres de ustedes se tenían bastante amor, y mamá y vos crecieron con amor. El imán de cada uno atrajo al otro, y juntos hi­cieron un imán muy fuerte. Eso lo vimos como una luz que nos llamó a Marcos y a mí.

Mamá -¡Pero Marcos es bastante peleador!

Flavio -Marcos es muy distinto a mí, sabe usar mejor su cuerpo y su mente. Él también tiene mucho amor, pero vino a experimentar el color rojo, la fuerza en el amor. La fuerza que él tiene me ayudó a abrirme camino (riendo), claro, no me gusta cuando usa su fuerza contra mí.

“Nuevos niños están naciendo. Son humanos diferentes, aunque no lo parezcan. Yo solo soy uno de ellos, uno de los primeros. La humanidad está cambiando. La conexión con lo espiritual está mas abierta. Todos los niños pueden ahora mantenerse unidos a su esencia”

Los bebes lloran porque es muy difícil este planeta. Un bebe trata de expresarse vía telepática, pero no le funciona porque todo aquí es muy denso. Ve todo, lo bueno y lo malo, lo falso y lo verdadero. En otros planetas uno ve lo que quiere. Ver es una manera de decir pues no hay ojos físicos, uno se focaliza en lo que le interesa y se puede cerrar cuando quiere. El recién nacido está asustado, encerrado en la realidad física. Extraña la unidad esencial de donde viene, entonces se adhiere rápidamente a las personas que lo cuidan. Traspasa a los padres el lugar del Ser Supremo. Los padres, si creen sólo en lo material, lo involucran cada vez más en lo físico. Al enseñarle a hablar limitan su pensamiento. Los niños al crecer, van perdiendo la conexión con su origen.

Para ayudar a los chicos hay que ayudar a los grandes. Si los padres están abiertos, van a cuidarlos sin imponerles sus propias ideas, su visión del mundo. Lo principal es darles espacio, darles tiempo, dejarles pensar, dejarlos que hablen. Es importante hablarles de Dios, de lo espiritual pero sin insistir que se tiene la verdad.

El cerebro humano es como una computadora, pero la computadora tiene una memoria limitada, reflejo del cerebro físico. En cambio la mente es el reflejo de la mente divina que es infinita.

Los humanos aprenden a utilizar solo un punto de vista, el cotidiano que sirve para lo físico y para vivir en sociedad. Los niños, al jugar practican esta realidad. Seguir abierto es mantener otros puntos de vista. Por ejemplo, el punto de vista Exterior es “ver” desde fuera de la Tierra y, mas aun, desde fuera de la parte manifestada del Universo. El punto de vista Central es “ver” desde el Núcleo, esencia energética de Dios. El punto de vista Interior es “mirar” desde dentro del núcleo interno del propio ser, y ver el núcleo de otros seres.

A los niños se les hace practicar sólo el punto de vista Cotidiano. Entonces limitan el uso de sus ondas mentales y aprenden a focalizarse en el plano físico. Es como usar apenas una partecita de una computadora. Una vez que están programados de esta manera, es difícil que se abran, pueden confundirse. Hay que tener mucha paciencia para reabrir la conexión espiritual.

La mayor parte de los seres humanos viven toda su vida olvidados de la totalidad. La unidad superior la mantienen cuando son bebes, y a veces la recuperan poco antes de morir. Buscan la felicidad externa porque pierden la interna. Sufren por los deseos y también por la adicción a otros seres humanos.

Un niño nuevo sabe que es parte de esa Totalidad. Si se le quiere enseñar la idea de “mío” se confunde, cree que todo es de él. Hay que dejarlo compartir. Hay un solo YO para la Totalidad. Aunque el YO individual es de una variedad infinita.”

Distintas ediciones del libro

Fuente

Publicado por senitac

Esta página es para el despertar de consciencia, para la evolución de la humanidad y yo sólo un mensajero

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